Hace un rato que los pies ya no se apoyan al ras del suelo: cuelgan de manera absurda; contrastando mis guillerminas bobas con el parquet de la abuela. Un pie balanceándose y después el otro: uno y uno; uno y otro; otro y uno; otro y otra vez. Me sacudo las granadas del volado izquierdo. Qué migas estúpidas que se le salían a esa torta que me hizo Memé. Sabe que odio los duraznos en almíbar y me la regala con esa cara de estúpida como queriéndome agradar. Y no. No hay forma. Ella, tan corriente.
Hace rato que abajo del volado hay algo ausente. Es un latido que falta, es el sobresalto que me causa papá cuando llega del trabajo. Le tendría que haber hecho caso. Mirá Paqui que si abrís esa puerta que tenés en diagonal izquierda a tu mentón se va a escapar. Se va a escapar y después no hay que lamentarse.
Una estúpida.
Memé y su torta horrible.
22.6.11
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fue tu relato el que me causó un sobresalto y me sumó un latido.
ResponderSuprimirbesos*
nose sin los nombres de los personajes pero me recuerda a Puig.
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