de cómo los efectos dominó recientes van rodeándome; cómo una extraña sensación de inminente fuga invade cada uno de mis pensamientos: correr, escapar, salir un rato, tomar aire, fumarme un pucho, ir al baño (sólo a mirarme en el espejo y asegurarme que él que la mira a una siga siendo lo bastante parecido al que uno cree que es), mirar los ladrillos de la pared del aula repetidísima, contar rastas de compañeros, tratar de imaginar cómo fue la primera vez de cada uno de mis conocidos. pensar que la espera es larga, que mejor me voy un rato aunque sepa que no voy a volver o la próxima llegue tarde adrede. una sensación de inestabilidad pero enjaulada en un intrincado esquema horario que simula cotidianeidad simuladora.
'muchos', 'otros', 'algunos', 'la mayoría' ese OTRO que año tras año se repite en el discurso¿construye? ¿completa? ¿genera? yo me cansé de buscar de como dice mi viejo 'forzar las cosas' ¿qué se tiene que hacer entonces? ¿esperar eternamente? tener miradas cómplices: hecho. tratar de que en la próxima mis miopes ojos evoquen atención del otro lado: hecho. trasladarme kilómetros a buscar (figurita repetida!) lo otro: hecho. insatisfacción, intacta. voracidad de lo nuevo: in crescendo.
igual no dejo de reparar en lo que podrías cambiar(se), lo automatizado, eso que con una sonrisa transforma al conjunto. genera. conduce. inflama el pecho. ese motor(el heart-shaped box) que no deja de ser un músculo. o sea que... si se lo ejercita se agranda. y lo que se agranda ocupa más espacio. se expone, rebasa, se muestra, queda en evidencia. fractura expuesta, entonces. el daño es más probable; el golpearme la frente se aleja de manera absoluta de mi lista de prioridades. ahí viene Luz, mete la cabeza en el hueco que queda entre mi brazo y la pierna cruzada. buscando caricias. no se mezquinan.
'son fogonazos en medio de la noche.esa, esa era Alejandra' dijo Martín.
un compañero, un complemento, el miedo del que hablábamos con Roqui. ese que paraliza, que la deja a una tonta, inmóvil, constantemente dubitativa. frenar la parálisis, al menos la inminente.
la espontaneidad como solución circunstancial
llego a esa conclusión muchas veces, aplasto la madeja que tengo en lugar de cabeza en la almohada y trato de dormirme como convenciéndome de eso último.
es como si uno se autoimpusiera una cinta adhesiva en la boca (aunque debo admitir que muchas veces soñé con un interruptor en mi nuca)
y ahí sobrevienen los golpeteos de pies, la mirada nerviosa, como buscando algo, el inevitable, el inevitable y repetitivo acomodo de gafas. y ahí está él. parece quererme o eso aparenta demostrar. y yo no sé qué hacer. no puedo manejar esto y mucho menos si hay otro en juego. aunque ese otro sea tan atento, tan parecido al esperado.
24.5.11
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*'son fogonazos en medio de la noche.esa, esa era Alejandra' dijo Martín.*
ResponderSuprimirya lo dijo don ernesto, hace muchos años...ahora vos...será cuestión de tener los ojos atentos y ver el fogonazo...y elegir.
cinta en la boca? nunca!
o la cuestión será, tal vez, buscarse?
besos, buen texto*
y el agregado...se juega, se gana, se juega,se pierde, se juega